Hace ya tiempo que se habla de controlar la velocidad de la transmisión de datos a través de la red en función de quién sea el usuario (i.e.: del colectivo al que pertenezca), de qué aplicaciones esté utilizando (v. gr.: P2P) y del contenido del propio tráfico (p. ej.: protegido por derechos de autor).
Pero… ¿se hace? De momento, yo no pondré la mano en el fuego por nadie pero piense mal y acertará.
El caso es que Google, primer interesado en que sus propios contenidos (v. gr. YouTube) circulen por la red de forma rápida, ha puesto a disposición de los internautas una serie de herramientas (M-Lab) para que estudien si sus respectivos ISP (Proveedores de Servicios de Internet) están o no ralentizado algún tipo de tráfico.
El objetivo, según Google, es proteger la neutralidad de la red, es decir, la no discriminación de distintos tipos de tráfico. Así, el gigante permite al mercado convertirse en regulador. O… ¿es el propio gigante quien se convierte en regulador? ¿No favorecerá M-Lab la contratación de servicios de los ISP que no penalicen el tráfico de los contenidos de la propia Google? Queda abierto el debate…
En cualquier caso, lo que queda claro, una vez más, es que los contenidos mandan. Internet, sin contenidos, no es nada.