Aparte de lo bien que Ícaro transmite el mensaje oficial de tuenti (se nota que creen en ello y que se preocupan por la privacidad de sus usuarios) me sorprendió ver que más de la mitad de la audiencia eran madres preocupadas por el hecho de que sus hijos pasan horas y horas delante del ordenador, la mayor parte del tiempo, conectados a redes sociales.
Las redes sociales están entre nosotros hace ya unos años pero es ahora cuando más están dando que hablar. Desde el paso atrás que ha tenido que dar Facebook con sus nuevas condiciones legales (a este respecto lean el post de Juan Carlos Álvarez Cepeda), hasta el caso de Marta del Castillo.
Como ya les informé en un post anterior, el pasado 12 de febrero, la Agencia Española de Protección de datos (AEPD) y el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO)presentación el estudio sobre “Privacidad de datos personales y seguridad de la información en las redes sociales”. A continuación, transcribo las recomendaciones extractadas en su propia nota de prensa:
-
Redacción de condiciones de uso y políticas de privacidad con un lenguaje comprensible, para que cualquier tipo de usuario tenga claros sus derechos y obligaciones.
-
Control de la indexación y almacenamiento de los perfiles por parte de los buscadores.
-
Cambios en la configuración del nivel de privacidad, de forma que se establezca, por defecto, el máximo grado de seguridad en el perfil del usuario (generalmente permite la máxima difusión de los perfiles).
-
Puesta a disposición del usuario de herramientas que le otorguen el control absoluto de la información que publica en la red; es decir, medios que limiten la posibilidad de etiquetar a otros usuarios en la red (recibiendo automáticamente una solicitud de aceptación o rechazo)
-
Implantación de sistemas que faciliten la comprobación de la edad de los usuarios que intenten acceder al servicio, reduzcan los casos de suplantación de identidad (bloqueando el acceso al usuario que utilizó el perfil de otro de forma ilegítima) o detecten el nivel de seguridad de las contraseñas elegidas (e informen de los mínimos aconsejables).
-
No publicar en los perfiles excesiva información personal y familiar (ni datos que permitan la localización física), tener especial cuidado a la hora de alojar contenidos gráficos y configurar cuidadosamente el grado de privacidad del perfil de usuario en la red social.
-
No aceptar solicitudes de contacto de forma compulsiva, sino únicamente a personas conocidas o con las que haya relación previa.
Volviendo al uso de redes sociales por menores de edad, a todas estas recomendaciones yo he de añadir una para los padres preocupados por la seguridad e intimidad de sus hijos en la red. Igual que nuestra generación no veía la televisión sin el control de nuestros padres para evitar que accediésemos a contenidos no aptos para nosotros, no permitan que sus hijos naveguen solos por la red y mucho menos, que publiquen en estas redes determinada información “confidencial” o “sensible”.
No hay comparación posible entre el riesgo que suponía ver “algo no apto” en la televisión en aquél entonces (ahora es otra cosa) y el riesgo de navegar por internet donde se puede encontrar de todo y, además, donde se puede publicar de todo. Las redes sociales son una poderosísima herramienta pero, como todas las herramientas, hay que saber utilizarlas.
No tengan miedo a “perder” tiempo investigando cómo funcionan y aprovechen la ocasión para compartir con sus hijos la experiencia de la navegación.