Como todos los años, el mes de agosto me ha servido para hacer la famosa “tregua de verano*”.
Este proceso no consiste más que en sentarse tranquilamente a pensar, aprovechar para tomar perspectiva, reciclar las ideas y reordenar las prioridades.
Pues bien, este año, el blog va a ser una de mis prioridades así que: ¡Año nuevo, blog nuevo!
* Concepto que adopté como propio tras leer un artículo hace ya años en no recuerdo qué medio.
